Que tu casa no parezca tu oficina: la importancia del entorno de tu casa

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¿Tu hogar se parece cada día más a una oficina? ¿Ordenadores en los dormitorios? ¿Portátiles esparcidos por la casa? ¿IPods y iPads rebeldes? ¿Qué le está pasando a nuestros hogares en nuestra creciente era de medios/digital? Detenernos a considerar cómo queremos que sean nuestros hogares y en qué tipo de entorno queremos que vivan nuestros hijos puede ayudar mucho a su desarrollo saludable.

John Dewey, el famoso educador, dijo: «El medio ambiente enseña». En otras palabras, lo que ponemos en nuestro entorno y lo que elegimos dejar de lado dice mucho. La televisión en la habitación de un niño le permite a nuestro hijo de cinco años saber que disfrutamos viendo televisión, pero que no conocemos o no queremos escuchar consejos de expertos para mantener la televisión en la habitación de un niño. Nuestros hijos crecen observando de cerca nuestras elecciones. Absorben lo que hay en su entorno, aprendiendo cada minuto.

Cualquier padre puede decirte que el beneficio de hornear galletas o pan no es solo el placer al final del proceso, sino los olores durante el mismo. Sabemos que nuestros hijos se sienten reconfortados y calmados cuando la cena se cocina en la estufa. ¿Y qué padre no ha experimentado a su hijo emocionado y curioso, cuando la corriente repentinamente se corta debido a una tormenta? ¿Ahora los niños están en un entorno diferente y no solo aman la aventura y expresan su decepción cuando las luces vuelven a encenderse?

Sí, el entorno enseña. Y nada tiene un impacto más negativo en nuestros hijos y su aprendizaje escolar que el uso excesivo de la televisión, los videojuegos y las computadoras. Los padres pueden promover el uso inteligente de las tecnologías de pantalla asegurándose de que el entorno del hogar apoye el desarrollo cerebral óptimo de los niños. Estas simples acciones pueden marcar profundas diferencias positivas en las habilidades académicas de sus hijos, incluso en su comportamiento y actitudes. Y puedes estar tranquilo, sabiendo que estás creando intencionalmente un ambiente hogareño que permite reflexiones familiares, comunicación y conexiones amorosas… todo tan fundamental para nutrirte en nuestro mundo digital cada vez más distraído.

1. Apague el televisor cuando nadie lo esté viendo.
Usar la televisión como «ruido de fondo» no es una buena idea para los cerebros jóvenes. Cuando los niños juegan o hacen sus tareas cerca de un televisor a todo volumen, no pueden concentrar la atención, procesar información o usar funciones de pensamiento de alto nivel muy bien. Haga que sea una regla familiar encender el televisor solo cuando alguien lo esté viendo y luego apagarlo cuando termine el programa. Ayudará a las habilidades de aprendizaje de su hijo y dará forma a una forma inteligente de usar el televisor.

2. Mantenga libre la televisión de la habitación de su hijo.
La Academia Estadounidense de Pediatría recomienda no usar televisores en las habitaciones de los niños. En su lugar, coloque una librería o estantes, almohadas grandes para acostarse a leer y una grabadora de audio, con muchas cintas de historias. ¡Desarrollará en su hijo un hábito de lectura de por vida que contribuirá en gran medida a desarrollar el éxito académico y la imaginación de su hijo!

3. Convierta los programas educativos en un evento familiar.
Una vez al mes, mire un programa de televisión educativo o un video familiar. Después de comer el postre y discutir su contenido con su hijo. Está modelando cómo la televisión y el video pueden usarse para desarrollar cerebros inteligentes. Pídale a su hijo que piense en el programa y la discusión familiar y revise las ideas en otra semana. Él piensa que el tiempo revelará ideas más interesantes para discutir.

4. Establezca algunas reglas realistas.
No mires televisión hasta que termines tu tarea; negar los espectáculos violentos, decir no a los mensajes de texto durante la cena o la tarea; y limitar todo el tiempo que pasa frente a la pantalla a una hora al día o menos, son reglas que ayudarán a los hábitos escolares de su hijo y también a desarrollar hábitos saludables en la pantalla.

5. Coloque algunas sillas cómodas una frente a la otra.
Con demasiada frecuencia, nuestros muebles están colocados de manera que podemos mirar una pantalla y no el uno al otro. Al colocar cuidadosamente los muebles en algunas habitaciones de nuestro hogar, tenemos una forma natural para que padres e hijos hablen entre ellos de una manera más enfocada y atenta. Un gran lugar para discutir el programa de televisión o la película reciente que la familia acaba de ver junta.

6. Considere una laptop/computadora familiar.
En lugar de comprarle a cada uno de sus hijos una computadora portátil o una computadora, puede evitar el acceso instantáneo a Internet al tener una en un área central para compartir con todos. Sus hijos aprenden a turnarse e interactuar con personas, libros y proyectos creativos en su entorno, en lugar de pasar todo el tiempo con una máquina de pantalla.

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